Por la ley del karma, la vida que vivimos en el presente es la consecuencia de lo que hicimos en el pasado, mientras que en el presente vamos sembrando las semillas de lo que nos sucederá en el futuro.
Muchos de los conflictos vividos en vidas previas, se manifiestan nuevamente en el presente como fobias y miedos de todo tipo, enfermedades, adicciones, depresiones, ansiedad, desórdenes alimenticios, problemas para conseguir pareja, y todo tipo de conflictos emocionales y familiares.
La terapia de regresión al ampliar nuestra capacidad de comprender el presente en base a los sucesos del pasado, baja el nivel de culpa y ansiedad.
La herramienta con la cual se realizan las regresiones a vidas pasadas, es la relajación.
No existe una respuesta que sirva para todo el mundo, ya que las experiencias de regresión son sumamente variadas, pero podemos decir que las experiencias más frecuentes implican:
- tomar contacto con guías espirituales
- recordar vidas pasadas
- recordar cosas sucedidas en los primeros años de esta vida
- recordar cosas que sucedieron mientras nos estaban gestando, como por ejemplo qué era lo que pensaban nuestros padres de nuestra llegada al mundo
- tomar contacto con personas fallecidas
- recibir sanaciones
- ver nuestros cuerpos desde afuera
- revivir muertes pasadas y de esta forma perderle el temor a la muerte
- despedirnos de personas fallecidas con las cuales nos quedaron cosas pendiente
Muchos investigadores creen que en realidad más que con encarnaciones pasadas nos conectamos con recuerdos presentes en el inconsciente colectivo, otros creen que en toda sesión de regresión nos podemos encontrar con un porcentaje de recuerdos reales mezclado con otro porcentaje de fantasía, pero en realidad lo que importa no es si los recuerdos son reales o fantasías, sino que nuestro inconsciente por medio de dichas vivencias se expresa de forma tal que de las sesiones se derivan los efectos sanadores conocidos.
Tampoco es importante con cuál vida se conecta el paciente, y en términos generales no es posible elegir conscientemente con cuál vida queremos conectarnos. Nuevamente será nuestra mente interna la que nos guiará sabiamente a los recuerdos o fantasías que necesitamos para nuestro crecimiento espiritual y desbloqueo emocional.
En conclusión las terapias regresivas no deben abordarse como un mero entretenimiento que se puede realizar de cualquier forma, sino que deben abordarse seriamente como un medio de mejoramiento personal y crecimiento espiritual.


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